dissabte, 25 de setembre del 2010

EL DIARIO DE LEO:

Viernes,

Me han toqueteado todo el cuerpo. Un señor de azul que no me ha gustado nada de nada. Me han metido un aparato en las orejas y el termómetro por... mejor no recordarlo; ejem. Nos han sacado sangre para ver si estamos sanitos y luego vacunarnos. espero que eso no signifique que nos van a volver a pinchar.
Nosotros estupendos, acabando de curar la gripe pero la mar de bien. Debe ser por eso que aún estamos encerrados en un cuarto pero ya tenemos ganas de jugar con los otros gatos de la casa, aunque estos nos bufan en cuanto nos ven. ¡¡Y eso que están detrás de la puerta!! Seguro que cuando vean lo juguetones que somos nos ponemos a perseguirnos todos juntos, aunque son algo grandotes para nosotros que aún somos muy peques.

dimecres, 22 de setembre del 2010

EL DIARIO DE LEO:

Domingo,

Hemos llegado a una casa nueva después de un largo viaje dentro de una caja. ¡Aron no dejaba de chillar, que pesado es! Estamos en una habitación y por detrás de la puerta oimos a dos gatos pero aún no los hemos visto.

Aron es un atrevido, enseguida se ha puesto a descubrir todo el cuarto. Y claro ¡Se ha metido en un sitio de donde no podía salir! Entonces ha venido esa chica que nos ha recogido de casa de mami y lo ha sacado. A mi aún no me gusta mucho y cuando se acerca me escondo pero Aron ya le ronronea. Venga, ¡a ver si mañana me animo yo! No parece mala, no como aquellos que me hiceron daño antes de llegar a casa de mami. Pero yo por si acaso me escondo. Cuando sale exploro un rato pero si oigo la puerta me voy a mi camita y me hago el dormido, mientras la miro de reojo, a ver qué hace.

ARON:

No me gusta en la caja que me han metido. No me gusta estar encerrado, me recuerda a cuando estábamos en esa urna de cristal y la gente pasaba y decía "qué lindos gatitos", pero nadie nos sacaba. Entonces Leo estaba muy malito, yo lo sé porque no comía ni apenas se movía, ni siquiera se molestaba cuando lo chinchaba; además estaba muy caliente. Desde eso no me gusta que me encierren en sitios pequeños.

He chillado, como cuando Leo estaba malito y nadie le hacía caso, pero esta vez, nos han sacado y nos han dejado en una habitación que no conoccemos pero que tiene muchos rincones para explorar. Ahora estamos solos Leo y yo, no sé donde estará el tigrecito que vivía con nostros en la otra casa. Dicen que estaremos aquí hasta que alguien nos quiera. ¿Por qué, si ya nos quieren? ¿Nos vamos a tener que ir? ¡Con la de juguetes que hay aquí! Ojalá nos vayamos a otro sitio igual de bonito pero que esta vez no nos tengamos que volver a marchar, nunca.

Ojalá Leo se venga conmigo. no es mi hermanito, ya casi ni me acuerdo de mi mami ni de mis hermanos ¿Qué habrá sido de ellos? Pero ahora Leo es como si fuera mi hermano, aunque es algo brutote y me hace daño cuando jugamos, yo lo quiero mucho. Menos mal que nos sacó aquella chica de allí. Leo se hubiera muerto. Tuvimos suerte, aunque sé que a Leo le pasó algo antes pero no me lo quiere contar, creo que le pegaron, pues tiene el morrito partido y seguro que le quedará cicatriz. dice que así será más interesante y le querrán más. ¡que se lo cree él! ¡Pues yo quiero hacerme grande y ser una pantera con el pelo suave y brillante!